
Dimensionar un equipo no consiste en asignar una persona por cada título profesional. Consiste en reconocer todo el trabajo, calcular cuándo ocurre y decidir quién lo hará con tiempo y autoridad suficientes.
Una persona puede asumir varias funciones. Lo que no debería ocurrir es que preparación, seguimiento o soporte desaparezcan del cálculo porque nadie los nombró.
