Un aula está rodeada por funciones de diseño, organización, tecnología, seguimiento, soporte, evaluación, cierre y justificación
Reconoce el trabajo antes, durante y después del curso y asigna cada función sin ocultarla dentro del puesto docente.

La calidad de una acción no depende únicamente de quien imparte. Antes de abrir el aula ya existen tareas de diseño, organización, gestión y tecnología; durante el curso aparecen seguimiento y soporte; después quedan evaluación, cierre y justificación.

No todas las empresas necesitan una persona distinta para cada función. Sí necesitan reconocerlas, asignarlas y evitar que desaparezcan dentro de un puesto llamado «docente».