
Un docente que llega al primer día sin saber quién es su grupo, qué materiales ya existen o a quién dirigirse ante un problema técnico improvisa decisiones que deberían haberse acordado antes de empezar. Esa falta de información se traslada, casi siempre, al alumnado.
Entregar un paquete de información básico antes del inicio no es un gesto de cortesía: reduce errores evitables y mejora la experiencia de todo el proceso.
