
Muchos problemas de un proyecto e-learning aparecen antes de contratar: se pide «un curso interactivo» sin público, alcance, plataforma, fuentes ni criterios de aceptación. Cada proveedor imagina un resultado distinto y las propuestas dejan de ser comparables.
La solución no es escribir un pliego enorme, sino responder preguntas esenciales y contratar las competencias que realmente requiere el proyecto.
