
Comprobar un perfil docente no consiste en acumular copias de títulos. Consiste en relacionar los requisitos de una acción concreta con evidencias suficientes y valorar, además, la capacidad para enseñar en el contexto previsto.
El proceso debe ser proporcionado: primero se pregunta, después se contrasta y solo se conserva la documentación necesaria con una finalidad explicada.



