
La retribución es uno de los datos que permiten decidir si una oportunidad encaja. Omitirla no hace que deje de importar: traslada la conversación a fases posteriores y aumenta candidaturas que nunca habrían aceptado las condiciones.
Publicar un importe o rango bien explicado no resuelve por sí solo la selección, pero mejora confianza y obliga a concretar qué trabajo se está contratando.



