
Docente, tutor y dinamizador aparecen a menudo como si fueran nombres intercambiables. En una acción pequeña una misma persona puede asumir varias funciones, pero eso no elimina las diferencias ni la necesidad de definir tiempos, responsabilidades y requisitos.
Entender el papel real permite al profesional valorar una oferta y a la empresa dimensionar correctamente el servicio. El nombre importa menos que las tareas concretas que figuren en el proyecto y en el acuerdo.



