
Un portfolio de contenidos e-learning puede impresionar por su acabado visual sin que eso indique un buen trabajo de diseño instruccional detrás. La estética se evalúa en segundos; la solidez pedagógica requiere mirar con más detenimiento.
Evaluar solo la primera impresión visual del portfolio deja fuera la parte que más determina si el candidato sabrá diseñar aprendizaje eficaz, no solo materiales atractivos.



