
Una colaboración que parece sencilla puede incluir preparación, tutorías, correcciones, informes y reuniones que nadie mencionó al principio. Antes de reservar fechas o comenzar a crear materiales, convierte la conversación en un alcance comprensible.
No se trata de desconfiar, sino de evitar que cada parte imagine un proyecto distinto. Cuanto más concreta sea la información, más fácil será comprometerse y trabajar bien.