
Presupuestar un proyecto de contenidos e-learning solo a partir de la duración estimada del curso («veinte horas de formación») produce cifras poco fiables. Detrás de esa duración hay decisiones de diseño, revisión, maquetación y ajustes que no siempre se calculan si el presupuesto se hace de forma intuitiva.
Un presupuesto sólido parte de descomponer el trabajo real en tareas, no de una regla general aplicada sin matices.
