
Impartir formación bonificada o subvencionada suele exigir requisitos que no aparecen en un curso privado sin financiación pública: control de asistencia, cumplimiento de un programa aprobado, documentación de seguimiento y, a veces, acreditaciones específicas. Esa experiencia tiene valor propio, pero solo si se presenta con precisión.
Escribir simplemente «formación bonificada» transmite poca información sobre lo que realmente hiciste y bajo qué condiciones.