
El currículo dice dónde has trabajado; el portfolio permite comprender cómo trabajas. En el sector de la formación puede ayudar a docentes, tutores, autores, diseñadores instruccionales, productores multimedia y profesionales técnicos, siempre que las muestras tengan contexto y respeten derechos y confidencialidad.
No necesitas una colección enorme. Tres o cuatro casos bien explicados suelen mostrar mejor tu criterio que decenas de archivos sin relación con el puesto al que aspiras.

