
La formación para el empleo también está pensada para quienes ya trabajan. Puede servirte para actualizar una competencia, adaptarte a cambios en tu puesto, mejorar tu perfil o preparar una transición profesional con más criterio. No consiste simplemente en acumular diplomas: su valor depende de que responda a una necesidad concreta.
Existen distintas vías y no todas funcionan igual. Algunas acciones las programa la empresa; otras forman parte de una oferta subvencionada para personas ocupadas; y, en determinadas circunstancias, puedes solicitar tiempo de trabajo para cursar una formación oficial. Distinguirlas te ayudará a preguntar mejor y a evitar mensajes comerciales confusos.



