
Muchas ofertas piden «diseñador instruccional» cuando en realidad necesitan a alguien que redacte contenidos, y al revés: piden «autor de contenidos» para un trabajo que exige decisiones de diseño instruccional. Confundir los dos perfiles produce expectativas erróneas por ambas partes.
No es una cuestión de jerarquía entre ellos. Son dos formas de conocimiento distintas que, en un proyecto bien planteado, se complementan en vez de solaparse.


